saco un pie,
avanzo unos centímetros,
¡soy valiente!
A cara descubierta, sin protección
camino.
Fascinada contemplo mi osadía,
mi loca carrera.
Alguien me adelanta fugaz,
me tambaleo.
Vuelvo a colocar un pie
detrás del otro.
Miro hacia delante
compruebo, feliz, el camino que me queda.
Detrás
hay una multitud,
hambrienta, ansiosa,
herida, lastimada,
que grita fuerte
agitando su impaciencia enorme
descomunal, gigante,
mucho más que la mía.
Pasión atávica,
deseo ancestral
la conduce.
Huyo, me repliego,
busco dónde esconderme.
¿no hay salida?
He caído. Del laberinto al treinta.
21- 10-2005
Hola, Luz:
ResponderEliminarEs un honor visitar tu página, seguirte y escribir el primer comentario. Espero que los escritos vayan llenando este blog tan acogedor. Un fuerte abrazo,
Ramón
Luz, guapaaaaaaaaa. Qué sorpresa. Vendremos a tu rinconcito. Te enlazo ahora mismo. Bueno, bueno, hacía tanto tiempo...
ResponderEliminarUn abrazo, bloggero
Hola, Luz:
ResponderEliminarGracias por tu comentario a mi recuerdo de los mapas.
Es mi segunda visita del día a tu blog; está tan nuevecito, todo recién estrenado...
Disfrútalo. Un abrazo,
Ramón
Como inicio del blog no está nada mal.
ResponderEliminarEs bonito ser partícipe del nacimiento de un blog.
Como dice Ramón "a disfrutarlo toca..."
Un abrazo
Ramón, y yo que pretendía pasar desapercibida...
ResponderEliminarMercedes, gracias míra que eres un torbellino y que te das cuenta de todo. Me gusta mucho lo que leo en tu blog, y no sé si tienes varias identidades, o escribes varios a la vez. Soy lenta ya lo iré descubriendo todo. Un beso
Paco, muchas gracias. Eso intentamos. Hay buena compañía.
Enhorabuena Luz por tu blog. Efectivamente el camino de la vida es como el Juego de la Oca, con su saltos y retrocesos, sus estancamientos y alegrías sólo que la muerte no te permite empezar otra partida ¿o sí? Anda ahora acabo de caer en la cuenta que en este juego existe la reencarnación.
ResponderEliminarGracias por tu entrada en mi blog.
Un beso.
El único juego que todos hemos jugado. Y casi todos quedamos enganchados.
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